martes, 6 de enero de 2015

VALOR PRESENTE NETO II

Dentro de los métodos clasicos de valoración de proyectos, el VPN ó VAN ha sido considerado como el de mayor utilidad a la hora de tomar decisiones de inversión. Sin embargo, expertos en la materia aseguran que este método tiene sus desventajas. A continuación se citan algunas de ellas:

La metodología del VPN no incorpora la flexibilidad de la gerencia para hacer cambios. Si los resultados futuros no se dan como se espera, esta metodología asume que la gerencia continúa su curso normal, sin realizar alteraciones estratégicas (Villa,2004).

La metodología del VPN funciona si se proyectan flujos de caja futuros a partir de un contexto histórico y se tiene la suficiente certeza de las tendencias futuras; pero no funciona cuando las estimaciones de esos flujos de fondos se basan en una multitud de supuestos sobre que podría deparar el futuro (Vélez Gómez, 2005).

Los avances tecnológicos, la innovación constante, la necesidad de una continua política de investigación y desarrollo, entre muchos otros, han hecho que el de­sarrollo de las industrias y el conoci­miento en general avancen pasos agigantados, especialmente durante las últimas décadas del siglo XX. Estos cambios rápidos, constantes y algunas veces inesperados, han hecho que el entorno se torne inestable, de manera que los modelos tradiciona­les de evaluación financiera como el VPN no se adaptan fácilmente a esta nueva realidad (Calle y Tamayo, 2008).

Entre los problemas más comunes que enfrenta el VPN están los supuestos sobre los cuales descansa el modelo, así como su uso estático y el hecho de que sólo se consideran valores tangibles  y no tengan en cuenta valores como ventaja competitiva, oportunidades futuras, flexibilidad de la gerencia, entre otros (Calle y Tamayo, 2008).

El VPN y otros métodos, tales como la tasa interna de retorno (TIR), la relación costo – beneficio (RCB), el índice de rentabilidad (IR), el perío­do de recuperación (PER), el costo anual uniforme equivalente (CAUE), entre otros, pueden ser efectivos y prácticos en casos en que la decisión de inversión requiere inmediatez (es ahora o nunca), pero pueden no ser tan efectivos cuando el proyecto tiene un componente de flexibilidad (Dixit y Pindyck, 1994).

Los métodos clásicos de valoración de proyectos son idóneos cuando se trata de evaluar decisiones de inversión que no admiten demora (es ahora o nunca) y al no tenerse en cuenta esta realidad, el proyecto puede ser infravalorado y puede rechazase, aun cuando podría generar valor a mediano y largo plazo, pues la posibilidad de esperar para adquirir mayor información replantea lo que el VPN afirma, argumentando que “para que un proyecto de inversión sea efectuable, el valor actual de los flujos de caja esperados deberá exceder a su costo de adquisición e instalación, al menos, en una canti­dad igual al valor de mantener viva la opción de inversión” (Mascareñas, 1999).

¿Qué opinan ustedes al respecto?